Entradas

,

Tomás López. Escultor

Tomás López. Escultor 01 Formentera. Casapanxa. Asociación cultural

Tomás López. León, 1956

Tomás López. Escultor 01 Formentera. Casapanxa. Asociación culturalUn artista se define ante el mundo mediante su creación en sí, la material, y mediante él mismo como creador. La obra puede y debe explicarse por sí sola, pero conocer a la persona que la realiza siempre aporta.

En el caso de Tomás, crea su obra material desde no hace mucho tiempo. Por lo que respecta a él mismo, es un trabajo constante que gira alrededor de un concepto fundamental: la Libertad. De ese modo, ante un brindis, a la ¡salud! él siempre añade, ¡y libertad!

La madera y la piedra son su materia prima. Viviendo desde hace diecisiete años en Formentera, esa materia prima, principalmente piedra de marés y madera de sabina, le sale al paso en sus paseos por la isla. «Son materiales fáciles de moldear, de experimentar con ellos en el espacio tridimensional. Y me gusta mucho la escultura por eso mismo. En tres dimensiones puedes girar, tocar, jugar…»

En su pequeña y entrañable cabaña en La Mola, un lugar que irremisiblemente nos remite al filósofo norteamericano Henry Thoreau (como intelectual y como persona), huele a sencillez, creatividad, arte… y libertad. «Esta casa no la pierdo», afirma con convencimiento y satisfacción.

Tomás López. Escultor 02 Formentera. Casapanxa. Asociación culturalY rebeldía, mucha. Hablando sobre su infancia y juventud en León, Tomás da algunas pinceladas bien nítidas sobre el asunto. «La enseñanza era un desastre en aquellos años del franquismo. El primer día de escuela de mi vida, en un colegio de religiosos maristas, ya me llevé el primer palo.» Al cabo de unos años fue expulsado (un dato que le honra), después llegó al instituto, de donde se expulsó él mismo. Y así hasta el tiempo de la llamada a filas, es decir, la puta mili. «A la mili llegué esposado… como no quería ir, pues me llevaron a las bravas».

A los 18 años abandonó León. «Por un desamor. Siempre he tenido problemas con esas máquinas de reñir …». Y llegó a Madrid. Chueca y Malasaña fueron sus lugares. Entre muchas otras historias comenzó a trabajar la madera y a especializarse en el montaje de exposiciones artísticas en galerías y museos. De ese modo tuvo la oportunidad (también podría decirse privilegio) de trabajar junto al escultor Jorge Oteiza en la última exposición del artista en el Castillo de Sta. Bárbara, en Alicante. En un rincón de su casa, junto a la estufa de leña, asoma una pequeña reproducción de una obra del artista vasco. «Estuve cerca de él durante un mes. Era un genio de carácter duro, pero muy humano. Me interesa mucho sobre todo su investigación del vacío, de la forma y significados de ese vacío.» En una de las paredes, sobre el escritorio de Tomás, hay un retrato del escritor y pintor alemán Hermann Hesse. «Aprecio sobre todo sus textos referentes al periodo de la infancia y primera juventud».

Tomás López. Escultor 03 Formentera. Casapanxa. Asociación culturalTomás ha trotado por Madrid, Oviedo, Gijón (aunque yo me vea más de Gijón que de Oviedo, porque eso de la burguesía…) Donostia, Córdoba, Marruecos, Italia y Francia. También se acercó hasta Kansas City, Missouri, en los Estados Unidos, de donde también lo echaron. Espacios y aventuras que han ido forjando su persona hasta desembarcar en Formentera, o más en concreto, en La Mola. Fue aquí donde comenzó su obra escultórica.

Llegó a Formentera hace diecisiete años. Como otros artistas excéntricos, supo que este era su lugar. El Pilar de La Mola es un mundo dentro de otro mundo. Si Formentera vive una segunda insularidad, La Mola vive una tercera. Conociendo a Tomás, el que haya llegado hasta aquí es una consecuencia lógica. «Soy molero. Aquí me siento a gusto y en familia».


CASAPANXA. ASOCIACIÓN CULTURAL – SA PANXA. SANT FERRÁN DES SES ROQUES. FORMENTERA